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Al tratar de documentar la producción artística contemporánea
en el país, requiere observar un lapso de tiempo muy cambiante,
y sustentarlo a la luz de los acontecimientos culturales más relevantes
en el último tercio del siglo que finaliza. Eventos que removieron
en forma sensible la epidermis del arte local, estimularon a los artistas
de las generaciones más jóvenes a descubrir sus propios
vehículos de expresión y a asimilar el lenguaje inminente
de la globalización que afectó también al arte y
que culminó en esta última década.
Recuérdese la concepción duchampiana del ready made a inicios
de siglo, la idea de Josef Kosuth respecto al Art Language con el juego
sintáctico entre idea y palabra, la preocupación minimalista
de la desmaterialización del artefacto artístico, el Beuys
de los sesentas, el Pop Art norteamericano; fueron una influencia para
que las expresiones regionales resintieran el cambio hacia una actitud
más ecléctica y porosa. Los artistas costarricenses fueron
soltándose a manejar estos lenguajes cada día más
con sus participaciones en los distintos eventos y, algo muy importante,
fueron retroalimentados por los críticos, historiadores y curadores
invitados al país en calidad de jurados de los salones y bienales.
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