Un atisbo al arte costarricense de las últimas dos décadas del siglo XX.
por Luis Fernando Quirós.

Breve anotación de antecedentes

En los datos iniciales se destaca la creación en 1970, del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes con la cual el Estado buscó un propulsor de las políticas culturales, tareas delegadas a la Dirección General de Artes y Letras; ente establecido por el Ministerio de Educación Pública.
En 1971, se sintió el resonar de un arte cuyos ecos se percibieron en la Primera Bienal Centroamericana de Pintura organizada por el CSUCA, resultó triunfador el guatemalteco Luis Díaz con el tríptico "Guatebalas 71". Además, la bienal trajo al país en calidad de jurado a la crítica colombiana Marta Traba, quien en aquella época ofreció una conferencia sobre arte latinoamericano en el Teatro Nacional. Con discreto éxito veinte años después -en 1992-, se realizó la segunda versión de esta Bienal en los Museos del Banco Central, ganada por el nicaragüense Carlos Montenegro paradógicamente con un dibujo a plumilla.

Es paradigmática la figura de Juan Luis Rodríquez, maestro de grabado en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica, quien ya se había zambuyido en propuestas del género con su estadía en el París de los años sesenta, recuérdese su obra efímera titulada "Combate" con la cual participó en la Bienal de París del 68, época de enormes estertores en el terreno cultural y social que modificaron los medios y los lenguajes de expresión, hacia vertientes que se sirvieron de la carga de sentido de la materia para una afinada construcción del concepto. Dicho andamiaje cimentó su nueva aventura Combate No.2, "La Pirámide" con la cual representó a Costa Rica en la XXIII Bienal de Arte de Sao Paulo, Brasil, en 1996.

En la década de los setenta, se dió sucesión a los Salones Anuales de Artes Plásticas con escenario en el Museo Nacional, en su séptima versión - la del 78-, se hizo merecedor de la "Medalla de Oro" Rafael Ottón Solís con el tríptico "Al Norte con Nicaragua", obra con la cual este artista mostró una incisiva ruptura en sus asuntos pictóricos.

En estos años se organizó una estructura que permitió observar las esculturas del Parque Nacional, estimulando un acercamiento del público hacia el arte.

 


Rodríguez Sibaja, Juan Luis
Combate # 2 “La pirámide”, 1996, Participante en la XXIII Bienal de Sao Paulo.
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