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Los estímulos de la empresa privada hacia el arte nacional han
sido sensibles y, los eventos patrocinados, se han constituido en espacios
para la experimentación, la manifestación porosa de las
interpretaciones de finales de siglo y de un artista costarricense muy
suceptible a las transformaciones que atañen a su sentido crítico
y al espíritu creativo que lo mueve.
La Bienal Lachner y Sáenz significó en aquella época
un resuello esperanzador para los artistas nacionales. La primera edición
la ganó la textilera Lil Mena, la segunda Luis Chacón, y
la tercera dió el premio a Alberto Moreno. En la cuarta versión
de esta bienal, el Gran Premio fue para Alejandro Villalobos, seguido
por Leonel González y por Priscilla Monge.
Es notable la consolidación a finales de los ochenta e inicios
de los noventa, del grupo de jóvenes conocidos como la "generación
de ruptura" cuyos lenguajes, medios y procesos caracterizan al arte
de esta última parte del siglo, entre otros: Miguel Hernández,
Priscilla Monge, Joaquín Rodríguez del Paso, Alejandro Villalobos,
Manuel Zumbado, Emilia Villegas y Héctor Burke.
Fundamentales, en el momento de afianzar dichas manifestaciones contemporáneas
son las tres versiones de la Bienal de Escultura de la Cervecería
Costa Rica (CCR). En su primera edición 1993, obtuvo el premio
de la Sala Principal Marisel Jiménez con la obra "Retablo
de la Corte de Carlos Jiménez" y el Salón Abierto lo
ganó Virginia Pérez-Ratton con "De vidrio la cabecera".
En la segunda edición 1995, el ganador del Gran Premio fue Otto
Apuy, con sus móviles tridimensionales "Transformación
del Rostro", y el Premio Cervecería Costa Rica ó Sala
Abierta lo obtuvo Cecilia Paredes con el ensamblaje "El arte de la
Santidad". La tercera edición 1998, el Gran Premio lo obtuvo
José Sancho con su conjunto "El Bosque" y el premio de
la Sala Abierta fue para Pedro Arrieta con su obra "Fútbol
con dengue", todos artistas ya veteranos, que en mucho han aportado
al arte nacional de finales de siglo.
La cuarta edición de esta bienal de escultura (ver artículo
aparte), el Gran Premio de la IV Bienal fue para Pedro Arrieta con su
obra "Amor punzante noche tras noche" instalación; con
el Premio Imperial fue distinguida Priscilla Monge, con su obra "A
la memoria", talla en marmol; el Premio Cervecería Costa Rica
fue para Andrés Carranza con su obra "Cubo". Además
el jurado confirió Menciones de Honor, a Jorge Rojas con su serie
"Umbral, pensamiento azul", a Guillermo Tovar con "Hey
Kids, do not try this at home" y a Manuel Vargas con "No lo
puedo creer".
BIENARTE es otra de estas iniciativas en las cuales se involucra la empresa
privada, asumiendo el rol propulsor de la cultura no oficial a nivel de
Centro América. Para el primer evento realizado en la ciudad de
Guatemala en el año 1998, fueron seleccionados por Costa Rica los
artistas Fabio Herrera, Otto Apuy, Claudio Fantini, Adrián Arguedas,
Victoria Cabezas y Alejandro Villalobos; resultaron ganadores en sus tres
primeros premios el guatemalteco Francisco Auyón, el hondureño
Armando Lara Hidalgo y el salvadoreño Walter Iraheta. En la segunda
versión de Bienarte, la participación nacional (Agosto de
1999) seleccionada por el jurado estuvo compuesta por Emilia Villegas,
Jorge Albán, José Miguel Rojas, Florencia Urbina, Nadia
Mendoza y Andrés Carranza. La muestra donde participen los designados
por cada país se realizará en Costa Rica en el año
2000.
Tanto La Bienal Lachner y Sáenz, la Bienal de Escultura de la Cervecería
Costa Rica (CCR) y Bienarte, se han distinguido por traer al país
en calidad de jurado, a importantes figuras del arte internacional, críticos,
curadores e historiadores con perspectivas amplias sobre el territorio
artístico actual, enriqueciendo la lectura que se realice de la
producción local. Otro de los eventos que provocó resonancia
en su momento fue el Premio Brasil de Arte Emergente, sobre todo el último
realizado en el MADC en setiembre de 1995 ganado por Joaquín Rodríguez
del Paso.
La Galería Jacobo Karpio abierta en 1988, introdujo al país
artistas ya reconocidos en los corredores del arte actual, y abrió
una ventana para los nacionales: Priscilla Monge, Joaquín Rodríguez
del Paso, Miguel Hernández y Leonel González, quienes se
desprendieron de los atavismos del arte moderno para adentrarse en alternativas
más escabrosas.
La Galería Roberto Lizano que funcionó en la última
parte de la década de los noventa, también hizo de terreno
para cultivar estas manifestaciones.
"El artista através de los objetos", fue otro evento
convocado en 1999, su patrocinador fue el Centro Costarricense de Ciencia
y la Cultura. El Gran Premio del Salón de Invitados fue ganado
por Pedro Arrieta con su obra "de piñas y bananos con estómagos
de cartón". El Salón Abierto lo Alejandro Tovar. |
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